Juicio clínico que fundamente la indicación de limitar el esfuerzo terapéutico.
La Limitación de Esfuerzo Terapéutico constituye la forma de limitación de determinados esfuerzos asistenciales dirigidos a aquellos pacientes que no van a poder beneficiarse de los mismos, por su inadecuación, por su inoperancia o porque la situación del paciente va a impedir que sean efectivos.
La LET se debe llevar a cabo únicamente en personas que cumplan con las siguientes características:
- Ser portador de una enfermedad o condición patológica grave que haya sido diagnosticada en forma precisa por un medico experto.
- La enfermedad o condición diagnosticada debe ser de carácter progresivo e irreversible, con pronóstico fatal próximo o en un plazo relativamente breve.
- En el momento del diagnostico de la enfermedad o condición patológica debe especificarse que no es susceptible de un tratamiento conocido y de eficacia comprobada que permita confirmar el diagnostico de muerte próxima o bien, los recursos utilizados han dejado de ser eficaces.
La Limitación del Esfuerzo Terapéutico se puede dar de dos formas: No iniciación del tratamiento y Retirar el tratamiento.
Para poner en práctica cualquiera de las dos formas antes mencionadas, debe tenerse en cuenta que desde el análisis ético existe consenso en afirmar que no todo lo técnicamente posible es éticamente admisible necesariamente y de ahí se deduce que tenemos razones para limitar el esfuerzo terapéutico, las cuales deben de estar debidamente justificadas, tomándose en cuenta 4 principios básicos:
- No maleficencia: La contraindicación. El médico no puede poner en práctica procedimientos que estén claramente contraindicados, ni siquiera con el consentimiento del paciente. Ya que un tratamiento que consigue un efecto parcial sobre un órgano sin beneficiar al individuo como un todo, es un tratamiento fútil
- Justicia. Busca la mejor utilización de los recursos disponibles, tratando de impedir su mal utilización y su desperdicio en esfuerzos inoperantes y fútiles
- Autonomía. De acuerdo a este principio, en el sistema sanitario, la autoridad final deba siempre residir en el paciente o, si éste es incompetente, en su representante, que habitualmente es el familiar más próximo.
- Beneficencia. Por este principio el médico tiene que responsabilizarse de cumplir los objetivos de la medicina, que podemos resumir en tratar lo mejor posible al paciente restaurando su salud, preservando su vida y aliviando su sufrimiento.
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